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viernes, 27 de agosto de 2010

Booze Riders 2

El extenso derramamiento de sangre, efectuado por el riguroso apriete de su gatillo, es lo único que se posa eternamente en su mente. Bajo la luz de un farol contempla al perro muerto y se prepara para la nueva etapa. Una disociación dimensional producto del resquebrajamiento del tiempo y del espacio finalmente desapareció en un viaje intenso donde las cosas, como objetos obsoletamente pesados, cayeron con fuerza en su lugar. Y la culpa, como un alma gris nebulosa que circunda su mirada que siempre fue iracunda, es ahora el sirviente hostigado de una erección maldita, donde el placer se mezcla exclusivamente con la violencia y el terror. Otro personaje más, sirviendo ante el poder de aquella mente poderosa. Otro soldado maldito circundando el valle del pecado. Y bienvenidos sean todos aquellos que han elegido el camino infernal.
Filas eternas marchan en la lava mientras que los viejos hostigadores, en un mar de desolación y tortura, gritan por apenas un poco de piedad. Y el cielo encendido alumbra los piletones de magma hirviente; fosas comunes de restos de personas que alguna vez jugaron al rey en una dimensión mucho más generosa.

domingo, 18 de julio de 2010

Nitroglicerina Sour Mash y MCZ

Nitroglicerina Sour Mash

Detrás de una máscara metálica camina por la pradera roja. Su mente está muerta y su corazón fue invadido por hordas de forajidos lisérgicos. Los caballos se salpican de sangre en un desierto pegajoso dentro de él y así su corazón volvió a latir. Camina pesado, todo cubierto. Detrás de sus investiduras la piel podrida empieza a ablandarse y caerse. Una pócima, fabricada por entes bajos que circundaban su cadáver, revivió al cuerpo de un ser desdichado, carente de alma y de pensamiento. Y camina por la pradera hasta llegar a las calles, las ciudades verdes y azules se posan en el horizonte violeta con total comodidad, mientras que paso a paso el envase envenenado, el zombie maldito, se va acercando.
Y los forajidos, creados por la pócima, festejan dentro de él. Se reproducen y se salpican y corren a toda velocidad por sus venas. Su cerebro lentamente despierta en un estado de estupidez, los forajidos lo han encontrado.
El alma del hombre muerto, persigue tras él a su cuerpo. Pero su densidad no le permite alcanzarlo. Y el zombie empieza a sentir la conciencia, con dos peacemaker colgando de su cintura, con una sed desesperante recorriendo su garganta.
La ciudad más cercana, como un manchón enérgico color verde que alberga edificios rectangulares y geométricos, está frente a él. Su cuerpo se mueve con rapidez y cada uno de los lugareños siente inmediatamente un escalofrío, como si una brisa helada hubiese soplado dentro de ellos.
Y le zombie desdichado camina por entre la gente, con su alma siguiéndolo atrás. Amenazante sin quererlo, infunde terrores a simple vista y pronto llama la atención de las autoridades locales.
Los disparos se efectúan y el zombie responde al ataque. Uno y otro humano van cayendo detrás de la humareda gris de sus disparos. Y su pecho invadido se sumerge aun más en la tiniebla mientras que su mente estúpida libera una sensación desagradable de culpa por todo su cuerpo.
Piel podrida es golpeada sin parar por todos los ciudadanos aterrados. Él, ya sin balas, se escapa encorvado y torpe, nuevamente hacia las afueras. Y el alma, en un estado de hastío profundo lo persigue, dándose otra oportunidad a alcanzarlo.
El zombie débil y machacado intenta recuperarse. Caminando en un bosque de dos dimensiones, donde el suelo y sus árboles poseen el color de una pantalla de televisión muerta y sin señal, él busca el brillo dorado, que ya puede verse detrás de las figuras grises. Un lago brillante se posa entre montañas rojas y bajo el cielo violeta nocturno. Y él empieza a correr hasta cubrir todo su cuerpo en el agua dorada.
Un lago infernal, compuesto de bourbon y nitroglicerina, lo energiza nuevamente y de pronto puede verse como la calma del valle es interrumpida por una figura metálica que sale con fuerza y de un salto del lago, generando una explosión ensordecedora, arriba del esqueleto vivo de un caballo muerto. Y su alma quemada salta detrás nuevamente en vano, siguiéndolo de cerca, pero nunca alcanzándolo.
MCZ:

Motor Cowboy Zombie
Con un corazón de metal
Tomar solo bourbon
Y disparar para matar

Su corazón dorado
Es muy limitado
Y solo en la venganza
Le permite pensar

martes, 3 de noviembre de 2009

La dimensión del Mayor

Un poco de amargura
Y un poco de victoria
El demonio mayor
Azota la ciudad

Se alza en el cielo
Gris y triunfante
Y caminando a ningún lugar
Escuchas un zumbido
Y Un ser querido
En plena calle
En un estallido
Desaparece.

Hordas de gente
Huyen corriendo
Pájaros de metal
Lo cubren todo con NAPALM

Ráfagas de misiles
Dan luz a la noche
Pedazos de carne desmantelados
Vuelan cocidos y quemados

Es el río del final
Que se empieza a formar

El Mayor levanta una mano
Y las pieles se invierten
Los soldados malditos
Salen a la luz
Y empiezan a pelear.

Vos lo buscaste y vos lo tenes
Caíste en el juego
Del verdadero mal
Y la tortura
Es fatal

La hora llegó
Vinieron a cobrar
Y ahora la oscuridad es miedo
Y la luz esa bomba
Que acaba de estallar

jueves, 17 de septiembre de 2009

Cuerdas, carne y plomo, Introducción al predicador

El ruido de la escopeta retumba en el silencio del desierto. La ley vestida de cuero, con una estrella dorada en su pecho empieza a hacer eco mientras que tres cadáveres cuelgan y el sol se oculta detrás de las montañas. Parejas con hijos se acercan a ver el show de la justicia y la verdad. El predicador abre bien los párpados, y las dos pelotas de leche con pigmentos azul cielo leen pasajes del libro sagrado. El ruido de las cuerdas se mezcla con el del viento y los  más chicos miran con curiosidad.

La noche aparece y detrás de las cuerdas el salón esta lleno, la rockola marca pasos de baile y el clima es jovial. Pedazos de res de medio metro de largo se sirven en las mesas mientras el bourbon y la cerveza fluyen sin parar.

La Biblia y la ley del revolver
La carne cocida y el ruido de las cuerdas
Los pasos de baile y el aguardiente
El paraíso tiene un precio
El arduo trabajo
De separar las aguas

El predicador

Cierra el libro y mira hacia el cielo. Tanta inmensidad posada sobre tanta insignificancia. Trata de sentir la energía de Dios, y sus ojos, pelotas de leche con pigmentos azules, echan una lágrima que cae en la tierra árida.
Los árboles secos se ven hermosos en el desierto y él camina desde la iglesia de piedra hasta el pueblo. Los hombres, mujeres y niños están usando sus mejores ropas mientras que lo escuchan mirando hacia el pedestal de madera. Y detrás del él, la inmensidad del cielo es interrumpida solamente por el verdugo y la horca.
Queridos Hermanos, estamos reunidos una vez más para que Dios, el todo poderoso, nos libere de tanta crueldad. Que los que eligieron el camino del mal, que los pecadores, conozcan cual es su destino final. Que los que elegimos el camino de Dios, que nuestros hermanos, mujeres e hijos, puedan dormir tranquilos en este sendero de aprendizaje que nos llevará a nosotros, los que nos alejamos del pecado, a la luz y la gloria de nuestro salvador, el todo poderoso.
Sus ojos celestes están firmes y fijos mientras que sus palabras transforman el miedo y la angustia de los allí presentes en una euforia que fluye por sus cuerpos, como si el mismo Dios los estuviera tocando, liberándolos de una carga pesada y elevándolos por los cielos.
El verdugo mueve la palanca y un hombre cae seco como un tronco, el cuerpo se balancea levemente de un lado al otro, como si fuese un péndulo.
El predicador mira al cielo y pide porque dios nos perdone y nos libere a todos de este valle del pecado guiándonos hacia la luz.

La muchedumbre se dispersa y se cierra el telón